sábado, 5 de abril de 2014

TAL VEZ IGUAL QUE AYER (C4)


Claudia abandona su pequeña localidad natal en España con dieciocho años, una vieja maleta y muy poco dinero en el bolsillo. Llega a Londres, una ciudad donde todo le es desconocido, aunque con la ayuda de Henry Campbell, que será mucho más que un padre para ella, conseguirá salir adelante.
Unos años más tarde, sin desearlo y sin haberlo buscado, el destino pone a su alcance la oportunidad de vengarse de aquellos que la ningunearon y despreciaron, incluido el hombre al que jamás pudo olvidar.



OPINIÓN


En esta ocasión Noe Casado nos traslada a la España de 1945 donde se tiene muy presente el que dirán, donde hay que evitar el escándalo, las murmuraciones...un país, el nuestro, en el que las cosas eran muy diferentes al resto del mundo, donde te señalaban y ponían en la lista negra por poseer libros “prohibidos”, y por cosas de menor importancia. En fin, un país donde la supremacía del hombre era más que evidente…cosa que casi 20 años después, como se presenta en esta bonita historia, no ha cambiado, y hoy día...digamos que ¿hemos evolucionado?...

Así pues, esta novela nos relata la historia de dos jóvenes, Claudia y Jorge. Él, señorito de buena familia. Ella, huérfana que trabaja como criada en la casa de Jorge. Ellos se enamoran, se descubren sexualmente el uno al otro y no temen  las represalias.

No te preocupes por eso. Me han hablado de una forma para evitar que te quedes preñada adujo él. Pero si falla no debes temer nada, al fin y al cabo vamos a casarnos. Nadie
podrá decir ni una sola palabra en contra. Claudia, cariño...

Pero como toda historia que se precie, no van a ser todo flores y corazones. Cuando Jorge parte al servicio militar, los padres al enterarse de que Claudia está embarazada la echan de la casa, haciéndole escribir una carta a Jorge diciéndole que lo deja por voluntad propia. Como os podéis imaginar al regreso, Jorge se siente traicionado y lleva una vida amargada, triste, taciturna, lúgubre…se casa con Rebeca, sobrina huérfana del obispo, por dinero, y la lleva consigo a la infelicidad.

¿Y qué ocurre con Claudia?, pues ella parte a Londres, y como no, es llegar y besar el santo, porque se encuentra a un hombre que la querrá como una hija y la tratará como tal, hasta el punto de que la historia comienza en el momento que este hombre, en su lecho de muerte le pide matrimonio, para así dejar en sus manos toda la herencia. ¿Aceptará Claudia este matrimonio?, ¿siguió adelante con su embarazo?, ¿sabría este hombre toda la historia que llevaba Claudia a sus espaldas?...pues para conocer la respuesta a estas preguntas, comenzad a leer esta maravillosa novela, que os dejará surtidas en lo que a erotismo respecta.

Así tras la muerte de Henry, que la quería como una hija, Claudia debe volver a España, y hacerse cargo de las bodegas que regenta la familia de Jorge, ¿casualidad?, ¿destino?...

De regreso a España un fuego se reavivará, y otro nuevo comenzará. Será la historia amorosa entre el abogado de Claudia y la mujer de Jorge, que es un acierto, ya que nos da un respiro en la historia principal.

Lo que había leído de esta autora, he de reconocer, que no había llamado mi atención, pero esta novela me ha sorprendido, puesto que las escenas sexuales contienen gran carga de erotismo, de estas que hacen que se te ponga el vello de punta y te cause gran nivel de excitación, y mira que yo soy más de los momentos presentes y no de remontarme a años atrás, también por eso ha podido ser mi sorpresa.

Las conversaciones entre los dos amantes durante los momentos de cama, no tienen desperdicio, y si no ya me contareis cuando leáis las batallitas del entendido en el sexo jajaja

Os dejo para terminar con unos fragmentos a los que le encontrareis sentido si os animáis a leer esta novela que os recomiendo 100%.

—¿Y ahora sí es buen momento?
—Quizá me haya adelantado, pero me muero por someterme a todo cuanto quieras hacerme —la provocó.


—¿No podías negarte? —preguntó con sorna.
—Sí, allí no se obligaba a nadie. Si hubieras estado allí lo entenderías
perfectamente. Cada día que pasaba iba descubriendo nuevos placeres, nuevas
formas de disfrutar. Dejé que me enseñaran técnicas, posturas y prácticas que me llevaron al límite, por lo que poco a poco me fui dejando llevar.


VALORACIÓN