viernes, 16 de mayo de 2014

SUSHI AL DESNUDO


Un día me echan del trabajo como programadora informática por tener relaciones sexuales en el cuarto de las fotocopias con un tío bueno al que creí el nuevo diseñador de videojuegos. Otro día, aparezco en el almuerzo de mi exjefe en un creativo intento de recuperar mi puesto de trabajo... ¡y los hombres acaban comiendo sushi sobre mi cuerpo desnudo!

Fue entonces cuando me di cuenta de que:

a) Mi exjefe escondía oscuros secretos

b) El macizo del cuarto de las fotocopias era un agente del FBI trabajando de incógnito
c) Yo sería una espía extraordinaria

Entonces, el agente especial macizo saca las esposas y las cosas empiezan a ponerse realmente interesantes...

OPINIÓN


Desnuda e impotente como una sirena varada, contuve el aliento. Estaba a punto de ser devorada por el hombre más sexy del mundo

Así empieza la parte más jugosa de esta apasionante historia, que por lo de agentes del FBI como bien dice en la sinopsis, se me ha parecido a algún libro de la agencia BAD, aunque las comparaciones sean odiosas y prefiera aquella.

Pero chicas, este libro tan cortito no tiene desperdicio. Vale que no profundiza mucho en las escenas eróticas, ni en la psicología y trasfondo de los protagonistas, pero bueno…empezar teniendo sexo increíble encima de una fotocopiadora lo contrarresta.

«Grande» no describía aquella cosa.
Me pasé la lengua por los labios y arqueé la espalda, totalmente rendida cuando sentí el erecto pene empujando entre mis nalgas. Me encontró húmeda y preparada para él cuando insertó un dedo y luego dos en mi húmeda cueva. Sin decir una palabra, se deslizó dentro de mí con toda facilidad, su respiración más elaborada con cada embestida. Yo cerré los ojos y te juro que una lágrima rodó por mi mejilla. Mis sentimientos eran tan intensos que no podía evitarlo.
–¡Espera! –le grité–. Aún no me he corrido.
–Te debo una –dijo él, besando mi mejilla de manera tierna, algo que me sorprendió. Luego me saludó levantando su pene… digo su gorra, antes de salir corriendo.
Me di cuenta de que su pelo parecía raro, torcido. No entendí hasta mucho más tarde que llevaba una peluca.
–No puedes dejarme así –protesté, intentando tirar del pantalón hacia arriba–. No puede


Pero este hombre, el agente especial del FBI Steve Raines sí que podía dejarla así, tenía una misión que cumplir, destapar el blanqueo de dinero del jefe de esta atractiva y caliente informática.

Que mente más perversa la de esta autora, pone a la protagonista en una mesa, completamente desnuda, solo cubierta por el sushi que algunos hombres tomarán de su cuerpo. Ella tiene que ir a esta reunión para intentar recuperar su trabajo, puesto que a causa del sexo “de fotocopiadora” la despiden.

¿Cómo terminará todo?, ¿resolverán el caso, o el incumplimiento de reglas por parte de Steve lo arruinará todo? pues para descubrirlo os recomiendo que empecéis ya con su lectura.

Es un libro que recomiendo, aunque no soy objetiva porque apareciendo un agente de la ley ya me disperso un poco, pero en fin…al ser cortito se lee rápido, te saca alguna que otra sonrisa dadas las ocurrencias de la autora y como colofón termina con una escena de sushi al desnudo à la bondage sin desperdicio.


Leedlo y me decís que os ha parecido ;)


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